JPIC En nuestro carisma

Estas reflexiones son el fruto de un taller impartido a la Conferencia Latinoamericana Pasionista (CLAP) en Cajicá (Colombia) en 2007. No pretende ser una exposición magisterial que aborde los temas exhaustivamente, sino un librito muy sencillo, como de quien habla entre amigos y comparte con espontaneidad la urgencia que tenemos de sensibilizarnos en estos temas de la Justicia, Paz e Integridad de la Creación.

Los temas de «Justicia y Paz» son muy antiguos en la teología católica y hay multitud de escritos que los abordan de manera «sesuda». Hoy se le añade, ya habitualmente, el tema de la «Integridad de la Creación», como un logro de la sensibilidad eclesial ante la crítica situación medioambiental de nuestro planeta.

Estas reflexiones surgen tras una veintena de años de servicio y trabajo en ONGD’s, en el mundo de la Cooperación al Desarrollo y en las Misiones Pasionistas. La Comisión Internacional de Solidaridad de la Congregación Pasionista me pidió que elaborara estas páginas para ayudar a reflexionar a nuestras comunidades y religiosos sobre la JPIC, que ha sido uno de los temas centrales en los últimos Capítulos Generales, en coincidencia con otras muchas congregaciones.

Estas sencillas páginas simplemente pretenden llamar la atención sobre la actualidad y vigencia de este tema y tienen la «osadía» de presentarlo como un nuevo «paradigma», una nueva forma de ser y de entender la Vida Religiosa. La Justicia, la Paz y la Integridad de la Creación (JPIC), no son simplemente temas de reflexión, sino que son el lugar teológico donde nos jugamos el futuro de la Vida Religiosa.

  • Justicia, porque no podemos quedarnos callados ante las mil y una injusticias que estamos haciendo a millones de hermanos nuestros.
  • Paz, porque los millones que gastan en armas los Estados y las grandes empresas multinacionales son un insulto y el mayor pecado a la humanidad.
  • Integridad de la Creación, porque nos va la vida en ello, a nosotros y a nuestros hijos.

Si los religiosos del siglo XXI no sabemos tener una presencia «significativa » en la lucha por la Paz y la Justicia y no sabemos defender nuestra casa, estaremos haciendo un flaco servicio al Evangelio y estaremos perdiendo relevancia en nuestra evangelización.

Jesús María Aristín c.p.